La respuesta rápida
Como regla de partida, para una estancia normal de vivienda hacen falta unas 100 frigorías por metro cuadrado. Un salón de 25 m² pide del orden de 2.500 frigorías, que con el margen habitual se resuelve con un equipo de 3.000-3.500 frigorías (unos 3,5-4 kW). Una habitación de 12-15 m² se cubre con 1.500 frigorías (en torno a 2 kW).
Esa cifra de 100 frigorías/m² es un punto de partida, no una ley: sube si la habitación da al sur, tiene mucha cristalera, está bajo cubierta o estás en una zona de verano duro; baja si es interior, está a la sombra o bien aislada. En las secciones siguientes está el porqué de cada corrección, para que el número final sea tuyo y no del vendedor.
Frigorías, BTU y kW: lo mismo dicho de tres maneras
Antes de calcular conviene aclarar las unidades, porque cada folleto usa una distinta y eso confunde a propósito. Las tres miden lo mismo —la capacidad de enfriar del equipo— y se convierten con una regla de tres:
- 1 kW ≈ 860 frigorías/hora. Es la conversión exacta que necesitas.
- 1 kW ≈ 3.412 BTU/hora. El BTU es la unidad anglosajona; muchas fichas la traen.
- Por tanto un equipo de 3.500 frigorías es aproximadamente 4 kW y unas 12.000 BTU (los famosos «12.000 BTU» de los splits medianos).
La «frigoría» es, en rigor, una kilocaloría de frío: la energía que hay que quitar para bajar un grado un litro de agua. No hace falta recordarlo; basta con la conversión de arriba. Cuando un comercial te diga «este es un 3.000», ya sabes que habla de 3.000 frigorías, o sea, unos 3,5 kW.
El cálculo por metro cuadrado, paso a paso
El método rápido y honesto es este: mides la estancia, multiplicas por las frigorías por metro cuadrado que le tocan según su situación, y redondeas al equipo comercial más cercano por arriba.
- Mide los metros cuadrados de la estancia que vas a climatizar (largo × ancho).
- Elige las frigorías por m² según el caso:
- Estancia bien aislada, interior o a la sombra: 80-100 frig/m².
- Estancia normal, orientación media: 100 frig/m².
- Mucho sol, cristaleras grandes, bajo cubierta o zona de verano duro: 120-150 frig/m².
- Multiplica metros × frigorías/m². Ese es tu objetivo.
- Redondea al equipo comercial siguiente. Los tamaños habituales son 1.500, 2.150, 3.000, 3.500, 4.500 y 5.500 frigorías. Elige el inmediatamente superior a tu número.
Un ejemplo: un salón de 22 m² orientado al oeste con una cristalera grande. 22 × 130 = 2.860 frigorías. El equipo comercial que le va es el de 3.000. Si ese mismo salón fuera interior y a la sombra, 22 × 90 = 1.980, y bastaría con 2.150 frigorías. La misma habitación, dos equipos distintos: por eso el cálculo a bulto por teléfono es una lotería.
Lo que corrige el cálculo (y por qué en tu ciudad puede cambiar)
Las frigorías por metro cuadrado no son una constante nacional. Los factores que de verdad las mueven son cuatro, y el instalador serio los pregunta todos:
Orientación y superficie acristalada
Una habitación al sur o al oeste, con sol de tarde, puede necesitar un 20-30 % más de potencia que la misma habitación al norte. El cristal es el gran colador de calor: una cristalera sin protección solar dispara la carga. Si tienes toldo, persiana o vidrio con control solar, resta.
Aislamiento y planta
Una vivienda moderna con buen aislamiento pide menos frigorías que un piso antiguo de muro fino. Y el ático, con el tejado encima recibiendo el sol todo el día, es siempre el caso más exigente de un edificio: ahí hay que ir al extremo alto de la horquilla.
La zona climática
Aquí es donde tu ciudad importa de verdad. El Código Técnico de la Edificación clasifica España por severidad de verano (el número de la zona climática, del 1 al 4). No es lo mismo dimensionar en Sevilla o Córdoba —zona de verano 4, calor extremo y prolongado— que en Bilbao o Santander —zona de verano 1, donde el aire se usa pocas semanas—. En las zonas de verano severo conviene ir holgado de potencia y, sobre todo, de eficiencia; en las suaves, no tiene sentido sobredimensionar. En cada página de ciudad indicamos su zona climática para orientarte.
Ocupación y cargas internas
Cada persona y cada aparato que calienta (el horno de una cocina abierta, un ordenador potente, muchas luces) suma calor que el equipo tiene que compensar. Para un dormitorio da igual; para un salón-cocina donde se junta la familia, cuenta.
Tabla rápida por estancia
Con todo lo anterior, esta es la orientación rápida para una estancia de vivienda con orientación y aislamiento medios. Ajusta hacia arriba con sol, cristal o verano duro:
- Dormitorio de 10-14 m²: 1.500 frigorías (≈ 2 kW).
- Dormitorio grande o estudio de 15-20 m²: 2.000-2.150 frigorías (≈ 2,5 kW).
- Salón de 20-28 m²: 3.000-3.500 frigorías (≈ 3,5-4 kW).
- Salón-cocina abierto de 30-40 m²: 4.500-5.500 frigorías (≈ 5-6 kW).
- Local u oficina diáfana de más de 40 m²: ya se estudia con cálculo de carga, no con tabla.
Los errores que se pagan
Dos por igual de caros, en direcciones opuestas:
Sobredimensionar «por si acaso». Es el error más común porque parece prudente y no lo es. Un equipo demasiado grande enfría el aire en cuatro minutos, alcanza la temperatura, para, y vuelve a arrancar enseguida. Esos ciclos cortos hacen que no deshumidifique bien (te quedas con frío húmedo y sensación desagradable), desgastan el compresor con cada arranque y, contra lo que promete el vendedor, gastan más, no menos. Un inverter luce su eficiencia justo cuando trabaja modulando de forma continua, no arrancando y parando.
Quedarse corto. El otro extremo: un equipo pequeño para la estancia trabaja al 100 % sin descanso y no llega a la temperatura los días de más calor, que son precisamente los que lo compraste para resolver. Además, forzado al máximo todo el rato, dura menos.
Y si quiero climatizar toda la casa
Cuando no es una estancia sino la vivienda entera, el cálculo deja de ser de tabla y pasa a ser de proyecto, y cambia también el tipo de equipo:
- Multisplit: una unidad exterior y varias interiores, una por habitación. Cada unidad interior se dimensiona con este mismo método. Es lo habitual para poner frío en dos, tres o cuatro estancias sin llenar la fachada de máquinas.
- Conductos: una sola máquina oculta en el falso techo reparte por rejillas. Aquí el dimensionado es de carga térmica de toda la casa y lo hace el instalador con un cálculo en condiciones; es la instalación más integrada y la que mejor reparte.
- Aerotermia: si además quieres calefacción y agua caliente, la bomba de calor de aerotermia da las tres cosas y se dimensiona por la demanda de calor de la casa, no solo por el frío. Lo vemos en su guía.
En los tres casos, el número que saques con esta guía te sirve para lo importante: llegar al presupuesto sabiendo el rango, para detectar si te están vendiendo un equipo demasiado grande (más caro y peor) o demasiado pequeño (insuficiente). El cálculo fino, para la instalación definitiva, que lo haga el instalador viendo la casa.